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viernes, 3 de junio de 2016

jueves, 28 de enero de 2016

Aprendamos a aprender

El proyecto surgió como una propuesta práctica para satisfacer una necesidad concreta de orden social, cultural y político: equidad en el acceso al conocimiento, y no simplemente a la escolarización básica, reducida al hecho de ocupar un pupitre durante determinado tiempo y espacio, bajo contenidos “enlatados”, servidos en rígidos ritmos y estilos de enseñanza.

En 1976, publiqué un folleto titulado "aprendamos a aprender", en el cual hacía algunos análisis del proceso de aprendizaje y recogía algunos de los juegos que había desarrollado hasta el momento.

Seguí echándole cabeza al asunto, debía haber una manera más fácil y dinámica de aprender a leer, a escribir y a entender los números.

En 1972 viajé a Venezuela como becario de la OEA en un proyecto multinacional para desarrollar ayudas pedagógicas. Allá conocí a un editor alemán que tenía un material didáctico basado en un juego de fichas. De inmediato capté que algo así era lo que había estado buscando y le anuncié que le enviaría el modelo de un juego para el aprendizaje del español. Él y su casa editora se entusiasmaron con la idea. Le trabajé largo tiempo y mandamos el modelo del juego a Hamburgo, donde fue analizado y aceptado sin modificaciones por un comité técnico. La primera edición del abcdespañol, el juego de la lectoescritura  salió al público en 1982. Ese mismo año fue presentado en la Feria Didáctica de Hamburgo, donde obtuvo mención especial.

 

En 1983, a raíz del reconocimiento obtenido por el abcdespañol  en la Feria Didáctica de Hamburgo y de una mención especial en el Concurso Nacional de Ciencia organizado por la Fundación Alejandro Ángel Escobar, la periodista María Teresa del Castillo -en ese entonces editora de la Revista del Jueves de El Espectador- se interesó en hacer un reportaje. 




Ese artículo llegó a manos de la Comunidad de Hermanas Vicentinas, que adelantan su misión apostólica en áreas rurales y urbano-marginales de todo el país. Ellas se entusiasmaron con la propuesta y me escribieron contándome que querían conocer más a fondo la metodología del juego. 

Con las Hermanas Vicentinas hicimos un taller en la Escuela Normal de Caicedonia y ellas se han encargado de poner en práctica el abcdespañol  en sus programas de alfabetización por todo el occidente colombiano, hasta el día de hoy.



Apartes de estas notas son tomadas del libro "Colombianos que Cambian el Mundo" del Grupo Planeta, Editor Roberto Gutierrez.






miércoles, 27 de enero de 2016

El momento de epifanía


El ejercicio “oficial” de su profesión de maestro lo inició en Anserma Viejo, como se le conocía a este municipio en el viejo Caldas, hoy Eje Cafetero. 

Como todo profesor, cada cierto tiempo Javier debía entregar notas a los padres de familia. Este momento fue para él lo que muchos llaman el momento de epifanía ó revelación, cuando  se tiene una visión, o se encuentra una solución. 

En la primera reunión Javier descubre que 37 de los 40 padres de sus alumnos, no podían leer los informes acerca de sus hijos. Eran iletrados, razón por la cual era difícil convocarlos a una asamblea. Entonces decide, de manera práctica y autónoma,  hacer reuniones por grupos pequeños, en las que prevaleciera la conversación y el juego de dominó, tradicional en ese municipio. Esa decisión se convertiría en una de las ideas más brillantes de su vida, que lo haría tener cifras millonarias al lado de su nombre.

Nunca pudo ganarles una partida de dominó a los padres de sus alumnos. Pero el fondo del asunto no estaba en ganar o perder, sino en la oportunidad que tuvo de observar las habilidades de estos “iletrados”: memoria lógica, manejo de emociones, capacidad de inferencia, modificación de estrategias, observación. Y Javier es vehemente al afirmar: “iletrado no es sinónimo de ignorante, como se ha pretendido asociar”.

Las preguntas son más importantes que las respuestas, y las preguntas con reflexiones generan una combinación poderosa que puede llevar a plantear soluciones innovadoras. Ese momento de juego y compartir con un dominó llevó a este hombre a hacerse una pregunta, luego a una reflexión, que sería tal vez, la más profunda que se haría para ser quien es hoy: ¿“Por qué estas personas, con las condiciones básicas para aprender a leer, escribir y sistematizar su matemática concreta, no lo han logrado”?

Y viene la reflexión: “Si el dominó se tuviera que aprender en la escuela formal, ya estaría moribundo a causa de los exámenes antes de cada partida; de las calificaciones después de las mismas; de los cuestionarios sobre las reglas del juego y de las listas y datos sobre los países que reclaman su invención…”


Esta experiencia fue la chispa para decidir que el aprendizaje de la lectoescritura y la matemática básica deben ser un juego, una herramienta que permita descubrir, organizar, equivocarse, comprobar, demostrar y utilizar saberes, valores, actitudes y habilidades. Aquí nacerían los primeros bosquejos de su juego de la lectoescritura. Pero faltarían otras experiencias para llegar hasta el abcdespañol.